Por Andrés Ramírez Acosta
Ciudad Victoria, Tamaulipas.– El fútbol a veces no es solo un juego, es un guion de cine de terror y suspense. Correcaminos buscaba redención, pero se encontró atrapado en una montaña rusa de incidentes que incluyó la oscuridad de un apagón y el éxtasis de un gol en el último suspiro.
Y es que pese a que Tapatío terminó con 10 hombres en su compromiso de la jornada 8 del Clausura 2026 de la Liga de Expansión el marcador terminó 2-2, pero no a cura.
La presión sobre Gustavo “Chavo” Díaz ya era asfixiante antes de empezar. Ganar no era una opción, era una obligación vital. Pero la noche se torció desde el inicio. Las luces del estadio se apagaron, posponiendo el drama una hora. La incertidumbre carcomía a la afición hasta que, a las 20:00 horas, la energía volvió y el balón comenzó a rodar.
El «Corre» arrancó con furia, moviendo la pelota con sentido y asfixiando al rival. Todo parecía alinearse cuando Rodrigo Parra, de Tapatío, fue expulsado al minuto 37. Con un hombre más y el dominio del juego, la victoria parecía cuestión de tiempo.
Sin embargo, Correcaminos tiene una extraña facilidad para complicarse la vida. Bajaron la guardia, cedieron terreno y Saúl Zamora, con un disparo lejano y letal, puso el 0-1. El Marte R. Gómez, herido en su orgullo, estalló en abucheos.
La segunda mitad trajo un rayo de esperanza con el regreso de Joaquín Estopier. Fue tocar la cancha y besar el santo. Al minuto 57, con un disparo lleno de convicción, Estopier clavó el 1-1. La grada volvió a creer.
Pero esta noche no estaba hecha para la paz. En un corner, Brandon Téllez volvió a silenciar el estadio con el 1-2. Parecía el fin. La derrota ya se saboreaba amarga en la boca de los aficionados.
Y entonces, en el minuto 96, con el partido agonizando, el destino guiñó un ojo. Un penalti agónico. Tomás Sandoval tomó el balón, ajeno a la presión, y con un cobro perfecto puso el 2-2 final. Fue un grito de desahogo, de rabia contenida.
El final fue el broche de oro a una noche de locura: empujones, insultos y la expulsión del portero suplente universitario, Rubén Castellanos.
El empate salva el honor, pero no la situación. Correcaminos sigue hundido en la tabla con seis puntos. La próxima parada es Mérida, y allí, la presión no dará tregua.