Ante el incremento sostenido de los flujos migratorios en la región, países de América Latina acordaron reforzar los mecanismos de cooperación regional para atender la crisis migratoria que afecta principalmente a Centroamérica, el Caribe y Sudamérica, con destino hacia México y Estados Unidos.
Durante reuniones multilaterales, autoridades coincidieron en que la migración ya no puede abordarse únicamente desde una perspectiva de control fronterizo, sino como un fenómeno estructural y humanitario, impulsado por factores como la pobreza, la violencia, la inestabilidad política y los efectos del cambio climático. Organismos internacionales advirtieron que estos factores podrían intensificarse en los próximos años si no se implementan políticas coordinadas.
Representantes de distintos gobiernos señalaron que la falta de acuerdos regionales ha generado presión sobre los países de tránsito, particularmente México, que enfrenta retos en materia de atención humanitaria, seguridad y capacidad institucional. En este contexto, se planteó la necesidad de compartir responsabilidades y fortalecer los sistemas de asilo, refugio y regularización migratoria.
Asimismo, se destacó la importancia de impulsar programas de desarrollo económico y social en los países de origen, como una estrategia de largo plazo para reducir la migración forzada. Autoridades subrayaron que sin inversiones sostenidas en empleo, educación y seguridad, los flujos migratorios continuarán aumentando.
Finalmente, los países participantes reiteraron su compromiso de mantener el diálogo regional y trabajar de manera conjunta con organismos internacionales para garantizar una migración ordenada, segura y respetuosa de los derechos humanos, al tiempo que se atienden las preocupaciones de seguridad y gobernabilidad en la región.